viernes, 6 de febrero de 2015

NAMASTE

El uso de Namasté se ha extendido mucho en los últimos tiempos.
Se dice Namasté indistintamente para expresar agradecimiento y saludar, en 
muchos casos y a través de la Web este saludo cierra un intercambio de opinión. 
Muchos dicen que tiene su origen en la India y que se difundió en Occidente junto 
con el aprendizaje de estudios filosóficos, la Medicina Ayurveda y el Yoga, 
aunque en Japón también tiene una versión bajo la forma del Gassho 
saludo habitual en el ámbito del Reiki.  

Entre los practicantes de Yoga esta palabra se acompaña con un Mudra
que consiste en juntar ambas palmas de las manos y llevarlas a la altura del 
corazón, a veces se acompaña con una leve inclinación de la cabeza en señal de 
respeto y se utiliza al final de cada práctica. 


En el Hinduísmo juntar las manos tiene un profundo sentido , 
 él evoca la unión de la planta de los pies de Dios -mano derecha- 
y la cabeza del que invoca o siente su Presencia -mano izquierda.

Cuando rezamos en Occidente por aprendizaje o inconscientemente también 
juntamos ambas palmas de las manos e inclinamos la cabeza en señal de respeto. 
Incluso muchas imágenes de Santos nos evocan a este Mudra.

Los MUDRAS además tienen la virtud de alinear en el cuerpo ciertas energías
para equilibrarnos, haciendo este Mudra inevitablemente nos sumimos en nuestro 
Interior y nos liberamos del Ego, nos serenamos y al intercambiarlo con otro 
le estamos enviando un hermoso mensaje.


Mi Divinidad, el Dios que habita en mi, reconoce y saluda a 
tu Divinidad o al Dios que habita en ti, sin diferencia alguna.


Namasté hoy no discrimina entre Cristianos y Budistas, va más allá de 
toda diferencia. Por un momento se produce una TREGUA, conectamos 
ambos hemisferios muy cerca de los latidos del corazón, la mente se serena, 
no hay rivalidad ni contienda, porque el Ego está en silencio.

No importa cuál sea tu creencia, todos potencialmente llevamos a Dios y no caemos 
en la arrogancia de imponer nuestra creencia a nadie, en ese momento el saludo 
reconoce a mi Dios, a tu Dios sin valoración y sin soberbia, la inclinación 
de la cabeza denota ese respeto por el Otro. 


Esa es la Magia de Namasté, decirnos en un lenguaje sin palabras 
que Dios no se limita a ningún Credo, que el límite está en nuestro Ego
y que él, ella o ambos son Energía Universal tomando distintas formas. 

NAMASTE

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