lunes, 9 de febrero de 2015

MEMORIA PARA FELICITAS GUERRERO

Es una historia trágica que surge en el contexto  de la alta sociedad de Buenos Aires y 
que tiene como protagonista a Felicitas Antonia Guadalupe Guerrero y Cueto, hija 
de un acaudalado comerciante Carlos José Guerrero y Reissig y de Felicitas Cueto y Montes 
de Oca. Felicitas nace el 26 de febrero de 1846, siendo la primogénita de once hermanos.
Su belleza legendaria inspira a un poeta de la época que la considera la mujer más hermosa
 de la Argentina de ese entonces, esta belleza sumada a su fortuna signarán su destino.


Con apenas 17 años los padres sellan un acuerdo nupcial y la casan en junio de 1864 
con el hombre más rico de ese tiempo un hacendado llamado Martín Gregorio de 
Álzaga y Pérez Llorente, al momento del casamiento él tenía unos 50 años. 
A su boda asisten las familias patricias más prominentes entre los que se hallaba 
Enrique Ocampo Regueira, que ya sentía hacia ella un profundo deseo.
Hay versiones que indican que Felicitas no estaba de acuerdo con esta unión, ya que 
la diferencia de edad era notable, pero con el tiempo este matrimonio recibe la llegada 
de un hijo Felix Francisco para julio del año 1866, pero fallece en octubre de 1869 
a causa de la epidemia de Fiebre Amarilla que azotaba al País.
El 1 de marzo de 1870 y a causa de una profunda tristeza muere Martín, dejando 
a Felicitas en un avanzado estado de gravidez.
Ella pierde a su bebé en gestación al día siguiente de enviudar, a la temprana edad de 
24 años es la viuda más codiciada de Buenos Aires,tanto por su belleza como por su 
gran fortuna personal, según la costumbre de la época guarda un riguroso luto por la 
muerte de su esposo, pero los pretendientes no tardan en aparecer entre los que se 
destaca Enrique Ocampo Regueira quien insiste en conquistarla.

Tiempo despues y en compañía de unos amigos emprenden un viaje y son sorprendidos 
por una fuerte tormenta, su carruaje se desvía y ahí conoce a  Samuel Sáenz Valiente, 
resulta ser que se encontraba extraviada en su Estancia y ahí surge entre ellos un gran 
amor,  a escasos dos meses acuerdan entre ellos un compromiso y los rumores de este 
llegan hasta Ocampo quien en una oportunidad increpa tanto a Sáenz Valiente como 
a la misma Felicitas.
Meses despues el 29 de enero de 1872 realizan una reunión en donde se 
anuncia formalmente su compromiso. Esta fiesta se desarrolla en la antigua 
quinta Alzaga, ahora llamada Guerrero.



Pero el destino de Felicitas ya estaba signado por la frustración de Ocampo quien 
habiéndose excedido en tragos le dispara, hay muchas versiones diferentes sobre 
la muerte de Ocampo que se produce en el mismo día y lugar, la más difundida 
es que tras amenazar a Felicitas y asegurarle  -Si no eres mía, no serás de nadie-
 se suicida con la misma arma. Felicitas no muere inmediatamente, la bala 
lesiona gravemente su médula y sus pulmones y agoniza varias horas. 

La historia de Felicitas perdura hasta nuestros días ya que su familia le erige 
una Capilla que actualmente está emplazada en el barrio de Barracas, 
Ciudad de Buenos Aires. Argentina.


La arquitectura es bellísima y la idea de su construcción quizá haya surgido de la 
culpa de sus padres por ser en gran parte responsables de su desenlace fatal.
Tal vez sea para que no la olvidemos en su fragilidad femenina, siempre
supeditada a la autoridad de hombres que la casan, hombres que la pretenden y
un hombre que finalmente acaba con su vida.


La tragedia de Felicitas nos deja un legado de dolor y sometimiento, su historia
fue una sucesión de desgracias de las que intentó salir cuando el Amor finalmente
llamó a su puerta.  Espero que en algún lugar y lejos de toda tiranía pueda
volver a abrazar a sus hijos y sentir el Amor de un buen hombre.

Dicen varios vecinos del lugar que su fantasma deambula 
todavía por la Plaza y que muchas mujeres dejan sus pañuelos 
atados a la reja que rodea a la Iglesia en 
búsqueda de un desenlace más feliz para sus 
amores cada 30 de enero, fecha de su muerte.

Dicen que los pañuelos aparecen bañados en lágrimas 
y que todavía se la escucha llorar por tanto dolor.

Felicitas trascendió los límites del tiempo y su historia llega hasta nuestros días 
en gran parte por la Capilla construída en su nombre,  su historia fue llevada 
al cine y abunda literatura y visitas guiada para quien desee investigar. 

Yo no puedo dejar de ver en ella el final de muchas mujeres, me pregunto..
 ¿ Cuántas Felicitas anónimas y sin fortuna deambularán 
por el mundo pidiendo que no las olvidemos ?

Felicitas Guerrero, no está considerada una Santa, pero para el imaginario
colectivo, ella fue una mártir heroica que intentó luchar en un mundo
ideado y dominado por los hombres. 




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