jueves, 13 de octubre de 2016

CRUZ de la PUERTA, talismanes

El uso de amuletos y talismanes comienza con la conciencia de la 
humanidad sobre los alcances poderosos de las energías del bien 
del mal. Pero hay una diferencia, el amuleto es una serie 
de objetos especialmente diseñados para el beneficio personal 
de su poseedor mientras que el talismán puede ser uno o más 
objetos utilizados por una o varias personas a lo largo del tiempo.

Este talismán en particular conocido hoy como Cruz de la Puerta
se le atribuye a un monje Demetrio de Rostov, nacido a unos
kilómetros de Kiev, en una región por demás inhóspita.


Trascendió por su enorme labor en educación y religión,
ordenándose monje a los 17 años. Reconocido por el zar
Pedro el Grande por su labor educativa hacia los más humildes
   y por sus obras "La Vida de los Santos" en varios volúmenes.

Este hombre de vida solitaria habitó las zonas de
Bielorrusia y las cercanías de China dedicándose también
por largos períodos a la contemplación, la oración y el ayuno.

Se dice que tuvo visiones de Santos como Santa Bárbara,
San Orestes, San Lucas etc, quienes le revelaron misterios.

Sus contemporáneos se asombraban de que pese a que vivía
prácticamente en compañía de los lobos, nunca le faltó su
sustento ni pan, ni vino, tampoco sufrió daño alguno.


Al contrario con generosidad convidaba su vino a sus 
eventuales huéspedes y este nunca se agotaba.
En una de sus visiones elaboró este talismán precioso con 
símbolos protectores muy poderosos, se dice que quien 
lo posea también estará a salvo en su casa de los peligros
 y jamás le faltará el sustento.


 Hay que colocarlo tras la puerta delantera, 
en una de las esquinas.



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