lunes, 1 de junio de 2015

IR AL PASADO, PARA SANAR EL PRESENTE I

En la Regresión o Terapia de Vidas Pasadas (TVP), Hipnosis Regresiva 
Reconstructiva, Hipnoterapia u otros nombres con que las conocemos 
actualmente, se lo entrevista al consultante y asumimos desde ese
 primer encuentro que la sinceridad de las respuestas es fundamental y que 
todo lo que allí se habla, se restringe al ámbito del consultorio. 
El Secreto Profesional es una norma por lo cual, no hay nada que temer.

Una vez evaluado el caso para saber si está o no apto para la
experiencia, el Terapeuta le comunica cómo es el procedimiento,
duración, técnicas a emplear y honorarios. Es muy importante que
el consultante haga todo tipo de preguntas que le generen dudas o
  prejuicios a fin de aclararlos y potenciar los beneficios del tratamiento.


Se decide si el paciente quiere permanecer sentado o acostado en camilla.
Se le aclara que en ningún momento perderá la conciencia y que comenzando
con un estado de relajación se le harán sugerencias para que pueda desplegar
su imaginación, o acceder a recuerdos olvidados. 

En todo momento hay una interacción Terapeuta-Consultante

Si el consultante se angustia, se lo tranquiliza y se lo hace volver, pero es raro
 que esto ocurra, nunca se pasa un límite. Yo creo que acceder a Vidas Pasadas 
debe tener una buena razón, no una simple curiosidad,  sólo accederemos 
si algo del presente nos hace sufrir y hemos intentado todo sin éxito.


V... de 47 años tenía un sobrepeso de 32 kg. siempre tenía frío y se
 angustiaba mucho durante el invierno, aliviando su stress con muchos 
dulces. Había intentado varios tratamientos nutricionales y hasta un 
balón gástrico pero sin éxito, sus sueños la trasladaban a sitios nevados
entre gente que parecía ser conocida, de esos sueños despertaba angustiada.

Su madre murió cuando ella tenía 9 años, quedó al cuidado de 
su padre y un hermano mayor que la trataron siempre con ternura
pero ella -sin saber porqué- había sido desconsiderada e hiriente con
  ambos, a la fecha de la consulta había dejado de verlos y lo lamentaba.

Se sentía incapaz de lidiar con sus emociones, se sentía frustrada, tenía
pocas distracciones y ya no disfrutaba de sus salidas de siempre, lo
cual incrementaba el sedentarismo y el aburrimiento. Su únicas fuente
de placer eran los dulces y alguna película, tenía un gran disgusto con
su cuerpo y como había tenido episodios de bulimia a los 27 años 
decidió tapar todos los espejos de su casa y negarse. Los signos de
depresión no tardaron en aparecer coincidiendo con el inicio de 
la Menopausia y los vaivenes hormonales. Después de escuchar un
par de relatos decide comenzar un tratamiento de Regresión.



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