jueves, 18 de junio de 2015

FRIO, lo HUMANO

Decir que alguien es frío, es decir que no tiene emociones, que le falta
 calidez. Que es poco comunicativo, tal vez se exprese con pocas palabras,
 tiene escaso o nulo sentido del humor y si lo tiene tal vez sea áspero.
Pero el frío tiene una connotación inevitable de fortaleza, no todos
sobreviven al frío. El carácter de quién nace en una geografía tan
hostil, no admite errores. El frío seguramente promoverá 
personalidades más frías, más racionales, más pensantes.
Movidas por la necesidad de subsistir a la inclemencia.


Habrá habido desde hace tiempo en quienes habitaron las
zonas más frías de la Tierra, más tiempo disponible para 
pensar en la supervivencia o en otras condiciones mejores
para la vida. En la acumulación o en el acopio necesario y en  
la conquista de otros territorios más pródigos y proveedores.
El frío debe haber desarrollado áreas desconocidas en climas
 templados, áreas que tienen que ver con sortear los límites 
humanos a fuerza de sobrevivir. Con mentes más agresivas y
decididas a la acción y a la aventura y menos devotas de la 
Naturaleza, experimentada como egoísta o incluso hostil.

En la selva las cosas habrán sido distintas, en estos lugares
se ha venerado a la Tierra y a su generosidad. En donde los
recursos son abundantes las mentes habrán desviado su
atención hacia otras áreas. El cuerpo en su desnudez habrá
sido un estado natural a veces ornamentado con tatuajes.
El contacto físico y la vida en comunidad serían el día a día de 
quienes habitaron las primeras selvas, también el conocimiento 
de los Astros los ciclos de la Luna, la presencia de las Lluvias 
y la erupción de los volcanes. Habrá habido otros estímulos 
como el contacto con insectos, reptiles, pájaros y tantos
otros animales de cuya observación nacieron hermosas 
leyendas. Tal vez los que vivieron en las primeras selvas no
  hayan sido conquistadores ni navegantes, pero seguramente 
habrán desarrollado otros conocimientos sobre las piedras, 
la caza, los espíritus, los cielos, la medicina, la arquitectura,
la música y tantos otros que hoy tratamos de recuperar. 
Bueno sería que de ambas latitudes se comprendan ambos
en su condición humana y en sus inevitables diferencias. 

Aunque es imposible que el frío no contraiga y que el
calor no expanda. La gente del frío tiene ese mismo 
aspecto de la naturaleza, al igual que la gente de
climás más cálidos. 

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