martes, 23 de junio de 2015

FATIGA INFORMATIVA

Llamada de muchas maneras una puede ser fatiga informativa, fatiga
 por exceso de información, tecnostress, etc., pero no hay cibernauta
que no conozca esta avidez por quedarse horas frente a la compu,
en la ilusión de investigar cuestiones que antes estaban vedadas o
eran inaccesibles. Es que internet tiene esa dualidad, encender
la compu es abrir un portal que no sabemos en qué hora se 
cerrará y lo cierto es que con solo repasar algunas noticias nos
saturamos de imágenes, colores, titulares y noticias que por
curiosidad o porque son pensadas para parecer insólitas 
terminamos leyendo, así transcurren horas y no lo notamos.
Es que además la web dejó de ser un pasatiempo para ser
una herramienta en el trabajo, en el estudio, en la investigación,
en el comercio y en cualquier área. Quien no maneje las mínimas
herramientas de una computadora hoy es un analfabeto virtual. 

El mundo se divide en nativos digitales e inmigrantes digitales.
Ni hablar de las horas de ocio, o el tiempo en familia.

La verdad es que por muy fascinante que parezca es 
preocupante el grado de dependencia que tenemos de la
tecnología. Conozco gente que vive watsapeando cualquier
gilada, todo el tiempo. El vínculo humano y las miradas se
diluyen en pantallas, me resulta raro todavía subir a un
bondi y ver a un grupo de 30 personas en silencio sin
interactuar entre sí, cada cual sumida en su celular, o
conectada vaya saber a qué, todo el tiempo. 

Lo cierto es que más allá de lo subjetivo esto produce a
nivel nervioso un desgaste, una sobreexcitación, una
saturación de luces, flashes, imágenes, mensajes subliminales
y sonidos que nos generan una enorme dependencia. 
Así como la imagen subliminal del android
otras imágenes se repetirán en juegos, videos, noticias
canciones, etc. para tenernos siempre atentos a una pantalla.

Pensando en las regresiones y en la hipnosis a la que tanta gente
le teme, hace unos días -cuando decidí no volver al cine- miré a
la gente, con el cuerpo inclinado hacia adelante, la mirada absorta,
la boca abierta, la tensión en la cara, todos hechizados por 
imágenes y sonidos muy estridentes mirando una película animada.

Pensé, ni una hipnosis produce este efecto de
 receptividad, de impavidez, de estar inmerso viviendo
una realidad virtual, porque las emociones son las mismas. 


La web puede ser extraordinaria, pero nuestros sistemas se saturan
nuestra salud se ha deteriorado, a la par han aumentado la 
obesidad, el hígado graso, la diabetes II, las enfermedades
oculares y las patologías posturales. Hay que repensar algunas
cosas, utilizar lo necesario y desintoxicarse de tanta
superposición de imágenes. Entre las posibles causales de
tantos ACV que antes no se registraban me pregunto si este
no será uno. Hiperestimulación constante de los sentidos,
eso es lo que conlleva a la fatiga informativa, estar tan
saturados de imágenes que al traducirlas al lenguaje
ordinario se hace en forma desorganizada y sin modulación
al estilo de la voz de un call center. Estamos perdiendo
también tonalidades en la voz, lectoescritura y
movimientos finos. Hay que parar un poco y buscar
información sobre posibles efectos a largo plazo. 

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