viernes, 19 de junio de 2015

SUEÑOS DE PRISIONEROS

En El Hombre en busca de Sentido, Viktor Frankl, neurocirujano, 
psiquiatra y creador de la Logoterapia entre tantas otra cosas, hace
un relato de sus experiencias cuando estuvo cautivo en el campo de
Theresienstadt desde 1942 hasta el final de la guerra. 
En este libro tan sencillo como profundo habla de sus emociones,
del hambre, de las penurias, de sus sensaciones, en definitiva
de todo aquello que lo vinculara a lo escencialmente humano.
Uno de los relatos se trata de los sueños y dice así :


Los sueños de los prisioneros

"...fácilmente se comprende que un estado tal de tensión, junto
a la constante necesidad de concentrarse en la tarea de estar
vivos, forzaba la vida íntima del prisionero a descender a un
nivel primitivo. Algunos de mis colegas del campo, que habían
estudiado psicoanálisis, solían hablar de la "regresión" del
internado en el campo: una retirada a su forma más 
primitiva de vida mental. Sus apetencias y deseos se 
hacían obvios en sus sueños. 

Pero ¿con qué soñaban los prisioneros ?

Con pan, pasteles, cigarrillos y baños de agua templada.

El no tener satisfechos esos simples deseos les empujaba a
buscar en los sueños sus cumplimientos. Si estos sueños
eran o no beneficiosos ya es otra cuestión: el soñador 
tenía que despertar de ellos y ponerse en la realidad de la
vida en el campo y del terrible contraste entre estas
y sus ilusiones.


Nunca olvidaré una noche en que me despertaron los gemidos
de un prisionero amigo, que se agitaba en sueños, obviamente
víctima de una horrible pesadilla. Dado que desde siempre me
he sentido especialmente dolorido por las personas que 
padecen pesadillas angustiosas, quise despertar al pobre
hombre.  Y de pronto, retiré la mano, que estaba a punto de
sacudirle, asustado de lo que iba a hacer. Comprendí en
seguida de una forma vívida, que ningún sueño, por 
horrible que fuera, podía ser tan malo como la realidad del
campo que nos rodeaba y a la que estaba a punto 
de devolverle. 




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