viernes, 12 de junio de 2015

SAN ONOFRE, el Santo Ermitaño

Posiblemente Onofre nació como el hijo de un Rey egipcio o abisinio
durante el siglo IV, pero ya en su nacimiento su padre lo arroja a las
llamas para ver si era bastardo. El niño se salva del fuego y resulta
ileso,siendo niño ingresa al Convento de la Tebaida Egipcíaca que son
  Monjes que vivían en el desierto, aunque decide marcharse a vivir 
como un Ermitaño. Durante ese peregrinar los ángeles le enviaron 
un pilar de llamas para que lo guíe en su camino. En un tiempo se 
alojó en una de las cuevas de la Ciudad de CAPADOCIA.

Usaba como vestimentas sus propios cabellos largos, hojas o 
  ramas, sólo se alimentaba de dátiles y tomaba agua. Un ángel
le daba pan a diario y también la comunión, así vivió 60 años.

Un abad Pafnucio fue su discípulo y en una de sus visitas 
a los eremitas lo encontró y así narró la experiencia.

“Mientras estaba descansando fatigosamente, y pensando de cómo había luchado por llegar a donde estaba, ví a la distancia a un hombre terrible de contemplar. Estaba cubierto en todas partes por pelos como una bestia salvaje. Su pelo era tan espeso que ocultaba su cuerpo en casi su totalidad. Su única ropa era un taparrabo de hojas y hierbas. La visión de él me llenó de temor, ya sea por el miedo o el asombro, no estaba muy seguro. Nunca antes había puesto mis ojos en tal extraordinaria visión de una forma humana. No supe qué hacer, pero cuando valoré mi vida tomé refugio, y trepé apresuradamente hasta arriba de la cara de un despeñadero cercano. Temblando me escondí bajo algunas plantas frondosas y gruesas, respirando agitadamente. La edad y la abstinencia se habían convertido casi en la muerte para mí. El hombre me vió sobre el despeñadero y me gritó con voz fuerte:
“Baje de la ladera, usted hombre de Dios. No tenga miedo. Soy sólo un débil hombre mortal como usted.”
Le responde el santo ermitaño lo siguiente:
“Soy llamado Onofre, un pecador indigno, y he estado llevando mi vida laboriosa en este desierto durante casi setenta años. Tengo las bestias salvajes como compañía, mi comida regular es fruta e hierbas, coloco mi cuerpo miserable para dormir en laderas, en cuevas, y en valles. Durante todos estos años no he visto a nadie excepto usted, y no he sido proporcionado con comida por ningún ser humano”.
San Onofre le cuenta al abad que los monjes del desierto podían
elevarse al Cielo y contactarse con otras Almas y que el ya había
preparado su cuerpo durante 60 años y en oración para irse.

“No se alarme, hermano Paphnutius, “Dijo", pero pienso que el Dios omnipotente ha puesto sus huellas directamente sobre este desierto para que usted me dé un entierro honorable, y comprometa mi cuerpo a la tierra. Porque ésta es la hora cuando mi alma debe ser soltada de sus cadenas terrenales y sea llevada a su creador en el reino del cielo.”

Una vez que San Onofre murió un coro de ángeles vino a rendirle
honores. Fue sepultado por el abad que también narró su vida
y obra, tal como la conocemos ahora. 



Nos podemos dirigir a San Onofre con la siguiente oración.
Bendito San Onofre en el nombre del Gran Poder de Dios, hacedor de toda cosa viviente en el Universo, te pido que veles por mí. Me postro a tus pies para presentarte mis necesidades. (hacer la petición). Espero, San Onofre, tu bendición para conseguir lo que aquí te pido. En tus manos deposito mis necesidades y en particular esta que te pongo bajo tu protección. Alcánzame Oh, San Onofre, esta petición.
San Onofre, ruega por nosotros.
San Onofre de Egipto, Ermitaño



 A SAN ONOFRE se lo recuerda cada 12 de JUNIO


ES EL SANTO PATRONO DE LOS TEJEDORES 
Y DE QUIENES BUSCAN CASA PROPIA.


 

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