sábado, 28 de marzo de 2015

PROTEGERSE DE VAMPIROS PSIQUICOS

Mucho se ha dicho en los últimos tiempos sobre los llamados 
VAMPIROS PSIQUICOS o EMOCIONALES y nada tienen 
que ver con aquellos seres nocturnos y pálidos de largos colmillos, 
ávidos de alimentarse de la sangre de sus víctimas.
Este tipo de vampirismo afecta a nuestro CAMPO AURICO,
dejándonos exhaustos, irritables, nerviosos o incluso con manifestaciones
clínicas de malestar como bostezos, cansancio, dolor de cabeza y náuseas.
Y es que hay gente que realmente se alimenta o recarga su energía a 
expensas de la nuestra. No siempre esto es intencional pero los efectos son reales.



Yo distinguiría a tres tipos de vampiros que conozco

A unos los llamaría vampiros tristes y son gente monotemática, repetitiva
sumamente quejosa que vive en estado de victimización constante. El tono
de voz es bajo, monocorde y cansino. Una y otra vez necesita relatar sus quejas, 
sus desgracias, enfermedades o frustraciones propias y ajenas, son críticos.
Cuando los desviamos del tema, encontrarán la forma de volver a él, si les
sugerimos otro planteo de la situación o que pida ayuda profesional se 
ofenden y repiten que ellos no son los que ocasionaron el problema sino 
el que los padece. Cuanto mas edad tenga la persona, menos posibilidad
habrá de que se produzca algún cambio. La queja es constante y es
lo mismo que el oyente sea el carnicero o el cura o el vecino, la 
persona tiene siempre el mismo ánimo y puede vivir así muchos años.
Su paso nos dejará cansados, bajos de ánimo y pesimistas.

Otro grupo lo ubicaría en el rango de vampiros ansiosos en psicología
encajaría en el perfil de una depresión ansiosa, la persona está en
un estado de inquietud permanente, puede hacer muchas cosas a la
vez, dejando todo inconcluso, son muy verborrágicos pero no profundizan
ni se cuestionan acerca del origen de las cosas. Tampoco escuchan, pero
si tienen una gran necesidad de ser escuchados, si nos visitan nuestra
casa parecerá haber sido arrasada por un huracán, todo se volverá
un caos, las cosas se caerán, a veces su voz es chillona y aguda y
al irse quedaremos agotados y nerviosos. 

Otro grupo sería el de los vampiros abusivos y estos tendrán un
tinte más psicopático, se mostrarán francamente agresivos y 
despotricarán contra todo, alimentando su ira con malas noticias.
La culpa la tendrá el País, la gente, el vecino, uno que lo miró mal, las
críticas hacia los demás serán el exclusivo tema de conversación, con
la familia también son despectivos y no entablan ninguna buena relación
ya que apenas pueden consigo. Conocí a un espécimen de este tipo que
con toda franqueza me dijo - Hay que aprovechar la energía del otro-
en ese sentido puedo decir que ellos no tienen segundas intenciones, 
escucharlos dos minutos es saber a qué nos enfrentamos.
Su paso nos dejará dudando acerca de cómo es la gente en realidad.


Lo primero es identificar con honestidad que estado deja cada persona en
nosotros, hacer un repaso mental y dejando de lado todo juicio aprender a
resguardarnos. Los intentos de cambiar a alguien son vanos y nos van a exigir
además de una energía extra el costo de la desilución. Entonces hay que elegir.
De más está decir que lo prudente y lo más saludable es alejarnos, pero si
por razones de trabajo, de familia o de otra índole no se puede, tomar
recaudos y distancia. Jamás debemos prestar oídos pasivamente a las 
quejas y lamentos ajenos, porque nada cambiará, excepto nuestro ánimo.
En caso de ser familiar podemos mediatizar la visita llevando a la persona
a comer afuera, al cine, a caminar haciendo que otros estímulos entren en
juego y liberando la casa de impregnación. Poner límites de tiempo y
agregar otro elemento a la charla como todo lo que se observe en paseo.
Distraer con sutileza a la persona en cuestión y despedirla.

Si se trata de un compañero de trabajo, lo mismo evitar la escucha
invitarlo a un café, mostrarse distraído y tal vez expresar un malestar
de oídos que impide escuchar. Llevar siempre un limón chico en la cartera
para acceder a él por un momento y liberar la tensión de las manos.
Cuando se aleje, porque no hay nada peor para un vampiro que alguien
evasivo, ir al baño y dejar correr el agua en muñecas y manos, haciendo
suaves masajes alrededor de las sienes y en la frente, para esto llevaremos
una loción de hierbas -preferentemente a base de ruda y romero- y 
sin enjuagar secar. Cambiar el aire con 3 inspiraciones por nariz
y fuertes exhalaciones por boca, se puede recitar un mantra final.

De acuerdo a la devoción de cada uno, conviene llevar dentro de la ropa
algo que consideramos sagrado, mineral, planta, medalla o amuleto,
en contacto con la piel. Los minerales absorberán toda energía y 
al llegar a casa deberemos limpiarlos con tierra, agua o luz de sol o luna.

Nunca nos acostaremos con la ropa del trabajo, ya que ellas también
están impregnadas, darse una ducha que corra bien el agua, visualizando
una intensa luz dorada que baja desde la cabeza hasta los pies, 
secaremos el cuerpo, usaremos un buen perfume y ropa cómoda
para reponernos y disfrutar de lo que queda del día, entendiendo
que muchas veces los vampiros no tienen intención de perjudicarnos
y que si estamos investigando sobre estos temas es que ya hemos
alcanzado otro grado de conciencia para comprender mejor estos
fenómenos. También seremos plenamente conscientes que a veces
somos o hemos sido vampiros energéticos de alguien y que otras
veces los elegimos y entablamos una relación muy estrecha y tóxica
 con ellos y ninguna elección en la vida es azarosa.


SIN JUICIOS PERO CON CONCIENCIA.



CONSULTAS  canaj82@gmail.com





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