viernes, 11 de septiembre de 2015

RETRIBUCION

Si alguien lo necesita , compartilo, aunque no con cualquier 
persona, sino con alguien que lo sepa recibir bien, porque si lo 
das a quien lo desprecie, dudarás de cuánto valen tus dones.
Tus simples dones, tus palabras, tu silencio, tus trucos
o tu conejo en la galera, (siempre hay que tener alguno)

Hay gente que tiene esa hijoputez, de tomar tus dones con
desdén o burla, generalmente se trata de gente envidiosa que
no conoce la gratitud ni valora todo aquello que rodea a su vida.
Pueden tener "todo lo que se necesita para ser feliz" pero no
tienen esa capacidad de amar ni de agradecer ningún don.
Y van por la vida codiciando lo que jamás tendrán,
libertad para vivir y gozar de este tránsito.


Ahí no vale la pena desperdiciar tus dones, seguí tu camino
No se trata de buscar reconocimiento, porque dar tiene que
ser siempre anónimo, pero nunca ingenuo. 


Nadie da nada por nada, pero la retribución puede ser la
sonrisa o la buena leche de saber que aquello que diste
fue a dar a buenas manos. Así nunca habrás perdido,
siempre habrás ganado algo, así tu esfuerzo tiene una 
recompensa que es solamente ser bien recibido.


 No estoy hablando de algo tangible, estoy hablando de
otras cosas. De un llamado, de un consejo, una ilusión
o un deseo. Lo simple, eso que nos eleva como humanos
y nos ayudará a trascender cuando tengamos que irnos.

Aquello que diste puede ser unos minutos de escuchar,
un gajo de una planta mágica, una mentira blanca, una canción,
un sahumerio o un abrazo. Parecen cosas simples y lo son
pero son inmensamente valiosas en la cama solitaria de
un hospital, en el momento más oscuro, en la noche
de las noches o en la soledad de una casa. 


Aunque no lo creas, estos simples regalos pueden
cambiar a veces el curso o el destino de una vida.

Recordalo, si lo tenés dalo, no a cualquiera
dalo a quien sabés que lo necesita.

¿ Cuántas veces recibiste estos dones de otro ?






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