martes, 8 de septiembre de 2015

NO ESPERES A QUE CAMBIE


Es más bien una utopía femenina "esperar a que él cambie"
tal vez porque sea mujeriego, pero creemos que es porque
no ha conocido el amor verdadero y obviamos que nos engañe.

Tal vez porque a veces sea un poco violento, pero no tuvo
una familia sana, entonces le quedó esa tara, pero nosotras
lo ayudaremos a superarla.

¿ Miente ? seguramente será porque el asegura que 
siempre le han mentido y lo hace para no herir con
lo que "realmente pasó"


Si somos ilusas, inexpertas o estamos enamoradas,
nos repetiremos " YA VA A CAMBIAR ".......

Si anteponemos el útero y la condición de MADRE
de la pareja, lo consentimos, lo perdonamos y 
abrigamos la idea de enseñarle hábitos nuevos.

Y ASI LA VIDA ...............

Atiendo a diario a muchas mujeres jóvenes, de mediana
edad, grandes repitiéndose esta esperanzada mentira

"Ya va a cambiar ..." o él me prometió o hizo algunos
cambios..pero la situación vuelve a repetirse y muchas
veces la reconciliación es con un HIJO SOLUCION.

En mi experiencia las Personas "cambian" en
circunstancias excepcionales.

* Cuando han sufrido una experiencia cercana a la muerte 
ECM y comienzan a valorar su vida y sus afectos de otra
manera, en el caso en que hayan podido aprender.

* Frente a una gran pérdida de cualquier índole que los
haya hecho renacer y autosuperarse.

* Si han experimentado un trauma, accidente, experiencia
que los haya despersonalizado, forzándolos a tomar un
camino de autoconocimiento o espiritualidad.


Estas son las tres situaciones en las que he visto cómo
ciertas personas se han elevado por encima de la
adversidad, sacando el mejor provecho de ellas. 
Pero no todos tienen esa capacidad.


En la mayoría de los casos he visto a mujeres
valiosas perderse en años de espera.

Y lo cierto es que nadie cambia, solo se adecúa a las
situaciones, lleva una máscara social o tiene algunas
fluctuaciones. Pero la escencia es la misma.

Si el hombre es infiel, lo seguirá siendo mientras pueda
Si miente lo seguirá haciendo con más prudencia.
Si es violento, será más hábil, dependiendo siempre
de aquello que consuma o de la pasividad de la 
mujer. Mientras tanto los hijos y sobre todo las hijas
crecen y aprenden. No hay mejor docencia que la vida.


Si los conflictos son graves y persisten, ella los repetirá.
No sabrá cómo hacer para no caer en la trampa de la
repetición. De nada vale enseñar a nuestras hijas
a respetarse si ellas ven que día a día la madre
no es respetada, de nada vale decirle que pegar
está mal si ella ve las heridas de la madre.
De nada sirve decirle que el alcohol es malo
si ella ve que uno o ambos padres se alcoholizan. 


Por la circunstancia que sea, si hemos elegido al hombre 
equivocado, es hora de tomar conciencia y de aceptar
que fue NUESTRA ELECCION.

También es justo saber que nuestros hijos no han
elegido venir, ellos vinieron por estas uniones. 





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