jueves, 26 de enero de 2017

Un Vaso con agua

De todos los elementos de la Naturaleza el más receptivo sin duda es 
el agua y se podría decir también que es el más afín con la especie
humana, ya que en nuestra composición se encuentra para
muchos estudiosos en un 90 % aproximadamente.

Tan vital y tan habitual en nuestras vidas este elemento
precioso también puede ayudarnos a limpiar energéticamente
nuestro hábitat o nuestro espacio de trabajo.

Para ello necesitamos un recipiente de vidrio, cuarzo o
cristal sin escrituras ni tallados, puede ser un vaso.


Elegir un lugar en la casa en la que habitualmente
nos sentamos a estudiar, pensar o descansar, 
el lugar en donde nuestra actividad mental
se encuentre más activa en vigilia o en reposo.

Aunque si estamos bajo la influencia de un fuerte
stress el mejor lugar será bajo la cabecera de la cama,
durante los primeros 3 días.

Llenar el recipiente con agua de grifo o de lluvia hasta
las 2/3 partes y agregarle cualquiera de estos 3
elementos

1 pizca de sal gruesa
o una cucharada de vinagre blanco
o una pizca de alcanfor en polvo.

No los tres juntos, uno u otro.

Esto bastará para que el agua actúe recibiendo
parte de la energía negativa que circula.
Si el lugar está muy cargado el recipiente puede
incluso rajarse y el agua parecerá levemente gasificada.
En algunos casos -los menos- puede presentarse en la
superficie una especie de hongo o descomposición.


De ser así eliminar el agua en el inodoro dejar fluir
bastante agua y renovarla.
Observar los cambios en ella.
Repetirlo al menos durante 7 días, empezando
por una luna menguante. 

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