sábado, 16 de julio de 2016

SQUONK

EL SQUONK 
(Lacrimacorpus dissolvens)

 La zona del squonk es muy limitada. Fuera de Pennsylvania pocas 
personas han oído hablar de él, aunque se dice que es bastante común 
en los cicutales de aquel Estado. El squonk es muy hosco y generalmente 
viaja a la hora del crepúsculo. La piel, que está cubierta de verrugas y de lunares, no le calza bien; los mejores jueces declaran que 
es el más desdichado de todos los animales.

 Rastrearlo es fácil, porque llora continuamente y deja una huella 
de lágrimas. Cuando lo acorralan y no puede huir o cuando lo sorprenden 
y lo asustan se disuelve en lágrimas. Los cazadores de squonks tienen 
más éxito en las noches de frío y de luna, cuando las lágrimas 
caen lentamente y al animal no le gusta moverse; su llanto se oye 
bajo las ramas de los oscuros arbustos de cicuta. 



El señor J. P. Wentling, antes de Pennsylvania y ahora establecido 
en St. Anthony Park, Minnesota, tuvo una triste experiencia con un 
squonk cerca de Monte Alto. Había remedado el llanto del squonk y 
lo había inducido a meterse en una bolsa, que llevaba a su casa, 
cuando de pronto el peso se aligeró y el llanto cesó. 
Wentling abrió la bolsa; sólo quedaban lágrimas y burbujas. 

WILLIAM T. COX: Fearsome Creatures of the Lumberwoods.
 Washington, 1910 


Del Libro de los Seres Imaginarios, de Jorge Luis Borges
 y Margarita Guerrero

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