miércoles, 13 de julio de 2016

LOS OVARIOS y OTRAS YERBAS

En una reunión, puesta a demostrar que cuando una dice "ovario" ellos no tienen ni la menor idea acerca de qué estamos hablando, lancé un desafío como quien arroja un guante.
"¿ Quién se anima a dibujar un ovario ? ", pregunté

Se produjo un súbito silencio. Luego un murmullo creciente en el que sólo pude discernir alguna palabra suelta, recuerdo "bicho" y "picó" pero había más- Despues reaccionaron. La mayoría de los hombres declinó cortesmente la invitación, otros me propusieron dibujar ciertas piezas anatómicas que no venía  a cuento.
(si querés te muestro, decían ). Sólo un hombre aceptó el reto. Tomó el lápiz, puso una resma de hojas sobre la mesa, sacó la lengua y emprendió la tarea.

Despues de cientos de borradores, he aquí lo que dibujó :

Hubiera querido premiar su valor y perseverancia, pero tuve que decirle que aquello más que un ovario parecía un sombrero.

" Es que lo escencial es invisible a los ojos " me contestó

Principita de Quilmes

No es cierto que los hombres no sepan nada de ovarios.
Cualquiera de más de siete años sabe que nos duelen una vez por mes, que están en algún lugar entre las rodillas y los omóplatos y que su inflamación
periódica suele ponernos de pésimo humor.
No necesitan saber nada más. De hecho, la escasísima información de que disponen les alcanza y les sobre para atribuirles un infinito poder.

Uno de los mitos predilectos de los varones es que los ovarios determinan las decisiones, las elecciones, los estados de ánimo y los hábitos de conducta de las mujeres.
Y aunque nosotras juramos y perjuramos que no es cierto, ellos insisten en afirmar que "lo que es abajo también es arriba" .

Es una lástima que no se trate de una propuesta erótica. "Lo que es abajo también es arriba" es una expresión del convencimiento masculino acerca de que las mujeres respondemos a la máxima que San Martín le repetía a su amada hija Mercedes:  "Dime con qué ovario andas y te diré quien eres".

Es increíble que nos sigan injuriando de esa forma. A nosotras, que vamos por la vida pisándonos los ovarios y nos mantenemos, sin embargo, ecuánimes, amorosas, dulces, atractivas, cariñosas y encantadoras.

Nosotras que mes a mes asistimos sin una sola queja al milagro de la multiplicación de los ovarios. 



De la MAQUINA DE SUFRIR de Liliana Escliar, (GENIA TOTAL),
Editorial Sudamericana
 

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