sábado, 14 de noviembre de 2015

Hidesamuro Ueno y Hachiko

   Hidesamuro Ueno debió ser una persona de corazón noble porque
inspiró un gran amor: el de Hachiko un perro akita que llegó a 
su vida después de dos extenuantes días de viaje en tren
que lo dejaron bastante maltrecho y deshidratado.

A partir de ese día de enero de 1924 en la estación de
Shibuya una bella historia comenzaría con un tazón de 
leche y algunos masajes. Hachiko nunca olvidó esa ternura
y fue recíproco el cariño. Basándose en esta amistad
se produjeron dos filmes, uno japonés y otro protagonizado
por Richard Gere en Hachiko siempre a tu lado


¿ Quien no lloró con esta película ?

Porque Hidesamuro Ueno también era un Profesor en este
caso se trataba de un ingeniero que tenía una cátedra en
el departamento de agricultura de la Universidad Imperial
y diariamente iba a dar clases, era su rutina.

Hachiko lo acompañaba hasta que Hidesamuro subía
al tren al volver del trabajo Hachiko también lo esperaba 
en la estación de trenes puntualmente, pero el destino 
tomó un giro inesperado cuando el ingeniero muere 
repentinamente de un derrame cerebral durante una clase.

 HACHIKO

En vano la hija del profesor quiso llevarlo a su casa porque
el fiel amigo siguió esperando durante NUEVE AÑOS un
regreso que nunca llegaría. Claro que al principio a nadie
le llamó la atención, pero con el tiempo los comerciantes
 del lugar - que conocieron la historia- se encargaron de 
alimentarlo hasta el final

Hachiko muere en 1935 y tiene su estatua de bronce
en la estación de Shibuya Tokio en premio a su lealtad
y a su amor incondicional, pero esto no queda ahí.


Alguien pensó que sería posible torcerle la mano al
destino algunas veces y creer que ese tan ansiado
reencuentro alguna vez se produjo.


Y lo plasmó en otra obra que nos recuerda el verdadero
valor de la amistad sincera...


 ...de esas que no tienen límites ni forma.

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