miércoles, 20 de septiembre de 2017

Konenki

Mucho se puede hablar de la menopausia porque es bien sabido que 
en la franja etaria que va desde los 40 hasta los 60 mas o menos 
acontecen en la mujer (también en los hombres en su versión 
andropausia) tantísimos cambios físicos, emocionales, 
actitudinales y de rol.  

Cambia, todo cambia....

Y que al igual que en la adolescencia la sensación es
la de haber atravesado un tramo de la vida a un ritmo
vertiginoso pero ya no con la proyección hacia la vida
joven sino hacia la vejez. El sabor de esta vivencia
es a veces amargo porque coincide también
con los hijos ya crecidos y los padres fallecidos
o enfermos en medio de sofocones, insomnio
llanto ¿ inmotivado ? y un cuerpo que parece
hacer todos los reclamos juntos. En fin.


Para aquellas lectoras y lectores argentinos les recomiendo
esta obra que le da un giro sarcástico y más digerible a
este período de la vida, el humor es de muy buen nivel
y cada espectadora comprendera o asentirá lo que estas
5 mujeres hacen, dicen o cantan tan genialmente
en el escenario, desde la propia experiencia.

Retomo lo dicho en el show sobre ponerle onda a la
Konenki -término japonés que alude a la meno-
o transición a la vejez, para que los 50 de ayer no sean la 
versión sórdida de estos 30 de hoy y todos sus avatares.


Porque entre sofocos, retención de líquidos y subidas de 
glucosa o de presión uno se termina preguntando...
¿ cuándo
no estamos viviendo una transición ?

¿ En qué momento de la vida no estamos transitando
de un estadio a otro ?  Mamita querida !!!! pero
en fin, la sensación de probarle el gustito a
muchos finales de ciclo es a veces abrumadora.

Dejamos de procrear, pero no de ser creativas,
dejamos de ovular, pero no de soñar un mañana
el cuerpo se enlentece y nos recuerda que el dolor
es un gran maestro.

¿ Porqué no retomar aquello que dejamos y hacer
de ese tiempo libre un mejor uso ?

¿ Porqué no empezar a hacer eso que no
pudimos hacer por falta de tiempo, recursos
u obligaciones demandantes?


Los líquidos se acumulan es cierto, por eso la Luna
dejará una más fuerte impronta a las emociones
y nos volveremos un poco más sensibles.

Paciencia, al igual que en la Naturaleza cada
invierno transmutará siempre a una primavera,
depende de cada una de nosotras ponerle a este
tiempo un color, un olor, un sabor o un sentido
diferente.

A liberarse de lo que ya no es necesario,
a andar ligero seleccionando siempre
que en este tramo haya poco pero bueno. 


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