jueves, 12 de enero de 2017

LA PROMESA


La Promesa de Lafcadio Hearn 
narrado por el genial escritor argentino

ALBERTO LAISECA

para el ciclo "Cuentos de Terror"
subido a youtube por Franco Aguilera

Tu propio Altar

Es importante reservar un lugar en la casa para construir tu propio Altar.
Y no se trata de un credo en particular sino de cualquiera que tengas.
Este lugar estará reservado únicamente para colocar sobre él
símbolos que consideres sagrados, ofrendas, objetos
personales, velas, minerales o hierbas.

Es necesario que el lugar no esté en una zona de paso como un
pasillo, ya que si prendes velas puede resultar peligroso.
También es importante que no esté expuesto a corrientes
de aire o cerca de elementos inflamables.


Hay que poner especial cuidado si hay en la casa chicos o
mascotas que puedan acceder a él, con lo cual a veces es
conveniente optar por una repisa de pared que
pueda colocarse a cierta altura.


Tener un Altar en casa renovará el espíritu y canalizará energías
de pedidos, pero también es importante que reciba energías
de gratitud. La forma y el lugar variarán de acuerdo a cada
creencia o posibilidad, pero es importante consagrarlo
con los ritos que cada uno considere importante.

Y sobre todo dedicarle un tiempo regularmente.
En casos de pedidos de salud se pueden colocar en él
objetos simbólicos como fotos de personas queridas
llaves o simplemente nombres escritos en lápiz.

En general cada pedido se elevará con humos de
sahumerios o velas de color, según el caso.

Velas rosas: pedidos de unión de pareja
Velas verdes: pedidos de fertilidad y abundancia
Velas rojas: pedidos de protección frente a la envidia
Velas azules: pedidos de salud y serenidad
Velas blancas: pedido de paz y para difuntos
Velas amarillas: pedidos de prosperidad económica
Velas naranjas: pedidos de constancia y apertura
Velas plateadas: para cuestiones legales y juicios
Velas doradas: Protección total e iluminación interna.

Esto es muy resumidamente el lenguaje de las velas,
aunque la intención de cada una de ellas puede reforzarse
con determinadas hierbas, minerales e inciensos. 

miércoles, 11 de enero de 2017

ELFOS

También conocidos como Alfes o Alfios, los Elfos son seres elementales de la mitología nórdica que se corresponden con el elemento Tierra. Se los describe con apariencia humana, manos y pies muy grandes en relación con su cuerpo diminuto, piernas muy delgadas, nariz en forma de gancho, boca ancha y orejas puntiagudas. Su organización social y sus hábitos son muy similares a la de los humanos, pese a que habitan en cavernas y en lugares subterráneos.
Se encuentran divididos en distintos grupos: los Elfos blancos o de la luz, que habitan en Ljosalfaheim, son seres bellos y benéficos que gustan de danzar sobre la hierba, andar por los aires y balancearse en las ramas de los árboles.

Los Elfos negros o de las tinieblas que son seres subterráneos, malignos y dedicados a infligir a los humanos heridas y enfermedades. Habitan en Svartalfaheim.
Entre ambos grupos, existe un intermedio conocido como Hugalfolk o "Pueblo de la montaña", cuyos miembros tienen un comportamiento un tanto ambiguo, son amantes de la música y la limpieza, les gusta residir en grutas y pequeñas colinas, y pueden adoptar formas humanas.

Inventario de Criaturas Fantásticas, Basiliscos, Aluxes, Mulánimas, Elfos y otros Seres Fabulosos

Rosa Gómez Aquino

ALUXES

Duendes traviesos, originarios del sur de México, particularmente de la zona maya, conocida como "El Mayab". En esa región aún hoy se habla de los Aluxes con naturalidad y muchos campesinos afirman haberlos visto. Quienes lo han hecho los describen como criaturas de estatura pequeña, como la de un niño, pero con facciones parecidas a las de una persona adulta. Algunas referencias, no todas, también indican que usan sombrero, cargan una escopeta y van acompañados de un perro.


Como buena parte de los duendes, si alguien los trata bien, ofreciéndole comida o regalos, retribuyen la atención.
La manera particular que tienen de hacerlo es cuidando las propiedades de su benefactor de los intrusos. De manera contraria cuando no se les dispensa el trato que ellos pretenden, provocan inconvenientes y hasta pueden llegar a causar enfermedades.

Inventario de Criaturas Fantásticas, Basiliscos, Aluxes, Mulánimas, Elfos y otros Seres Fabulosos
Rosa Gómez Aquino

martes, 10 de enero de 2017

SIRENA

El mito de las sirenas, esas criaturas mitad mujeres y mitad peces, tiene alcance casi universal. No faltan versiones de ellas entre los antiguos nórdicos, los celtas, los pueblos germánicos y las civilizaciones precolombinas, sólo por nombrar algunos casos. En general, siempre fueron caracterizadas como seres cargados de sensualidad, misterio y belleza y eventualmente, no exentos de maldad. Algunos estudiosos creen que su origen puede deberse a seres marinos efectivamente existentes, tales como el manatí, cuya relativísima apariencia humana y la posibilidad de que fueran vistos amamantar a sus crías con sus pechos al descubierto exaltaron la imaginación de los antiguos.
Tal vez una de las referencias más famosas acerca de estos seres sea la que aparece en la Odisea, donde Circe le advierte a Odiseo "Llegarás primero a las sirenas, que encantan a cuantos hombres ven a su encuentro. Aquel que imprudentemente se acerque a ellas y oiga su voz, ya no vuelve a ver a su esposa ni a sus hijos pequeños rodeándole llenos de júbilo cuando torna a su hogar, sino que le hechizan las sirenas con el sonoro canto sentadas en una pradera y teniendo a su alrededor enorme montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo. Pasa de largo y tapa las orejas de tus compañeros con cera blanda, previamente adelgazada, a fin de que ninguno las oiga; más si tu desearas oírlas, haz que te aten en la velera embarcación de pies y manos, derecho y arrimado a la parte inferior del mástil y que las sogas se liguen al mismo y así podrás deleitarte escuchando a las sirenas. Y acaso de que supliques o mandes a los compañeros que te suelten, átente con más lazos todavía".

Como buena parte de las criaturas fantásticas que perduran durante siglos y atraviesan culturas diversas, también sucede con la sirena que inevitablemente se produce un cambio en la manera de concebirla y de describirla. Al respecto, Jorge Luis Borges señala en El libro de los seres imaginarios: A lo largo del tiempo, las Sirenas cambian de forma. Su primer historiador, el rápsoda del duodécimo libro de La Odisea, nos dice cómo eran: para Ovidio, son aves de plumaje rojizo y cara de virgen; para Apolonio de Rodas, de medio cuerpo arriba son mujeres y abajo aves marinas; para el maestro Tirso de Molina (y para la heráldica) "la mitad mujeres, peces la mitad". No menos discutible es su género, el diccionario clásico de Lempriere entiende que son ninfas, el de Quicherat que son monstruos y el de Grimal que son demonios. Asimismo es Borges quien refiere en la misma obra "En el siglo VI, una sirena fue capturada y bautizada en el norte de Gales y figuró como una santa en ciertos almanaques antiguos, bajo el nombre de Murgen. Otra en 1403, pasó por una brecha en un dique y habitó en Haarlem hasta el día de su muerte. Nadie la comprendía, pero le enseñaron a hilar, y veneraba como por instinto la cruz. Un cronista del siglo XVI razonó que no era un pescado porque sabía hilar y que no era una mujer porque podía vivir en el agua.
Hacia principios de la modernidad, los navegantes europeos que se aventuraban en tierras lejanas y extrañas (para ellos, por supuesto) detallaban en sus bitácoras el avistaje de sirenas. Entre otros, Cristóbal Colón asegura haberlas visto aunque no tan bellas como se acostumbra a describirlas ya que, según su parecer, tenían rasgos masculinos.
A lo largo de los siglos y en las distintas tradiciones populares y literarias hubo sirenas de mar y de río, y hasta de lagos y lagunas. Algunas, fieles al mito griego, engañaron y hechizaron a los navegantes, mientras que otras terminaron suicidándose por el amor que experimentaron hacia algún humano. Eventualmente, también se trató de humanizarlas y se afirmó que llegaron a mezclarse con gentes de los pueblos y ciudades y hasta casarse con hombres, aunque tales matrimonios nunca eran afortunados y las fracasadas sirenas terminaban por retornar a su natural medio acuático.

Inventario de Criaturas Fantásticas, Basiliscos, Aluxes, Mulánimas, Elfos y otros seres fabulosos.
Rosa Gómez Aquino

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