domingo, 2 de agosto de 2015

¿ DONDE ESTA DIOS ?

 Jugando a ser descubierto, en todas y en ninguna parte.
Esperando en silencio o despertándonos a gritos. 
En el llanto de un bebé que recién nace... en la sonrisa de la 
madre feliz y extenuada que lo abraza con Amor y
le da la Bienvenida !!
En los solitarios pasillos de un hospital que duerme.
En la indulgencia de las enfermeras y en las manos de 
los cirujanos. En las plegarias de quienes esperan
en la sala, mientras el reloj avanza.

En todas las ventanas. En todos los insomnios y
en cada rayo de sol que inicia un nuevo día.
Dios está escondido en los soles del otoño y
es más intenso en los inviernos.


También está en las lluvias de verano y en el verdor
de las hojas. En todos los pájaros libres que alientan a 
los cautivos a resistir un día más. En las brisas tibias y 
en las noches estrelladas. En la Luna y en los Astros.
En el azul de los cielos de todo el mundo


En cada Principito que camina en los desiertos buscando
una caja para su cordero. En cada rosa y en cada espina.
En los zorros y en los baobabs. En cada aviador que
vuelve a su niñez y dibuja una boa.

Dios duerme y despierta en los Misterios y en la Magia.
Le gusta ser develado para volver a ocultarse.
Ha creado un mundo lleno de claves y símbolos sagrados
que se repiten para que jamás lo olvidemos.

Ha dejado evidencias en todas partes...


Y de tanto en tanto toma formas misteriosas
como el amor incondicional de los perros o
el ulular de los búhos y la miel de las abejas.
En el ímpetu de una tropilla al galope o en
un potrillo. En todos los potros y las yeguas


En los cruces de caminos y en las montañas.
En los valles y en los ríos, también en los desiertos.
En todos los seres animados y en los minerales,
en todo destello de luz en la noche.

En los sueños breves y en las premoniciones.
En los textos, en las geometrías que se repiten.
En los sonidos de los Elementos.


En las miradas benévolas, amorosas e indulgentes.
En la poesía de las Fuerzas Naturales
En las canciones de Cerati

Y en las vigilias, en los sueños y en los deseos.
En los abrazos de los que amamos y en sus risas.
En las miradas cómplices y en los entendimientos.

En todos los corazones que lo anhelan sin juzgarlo.
Mi Dios no necesita forma porque las tiene a todas,
no se limita a una lengua ni a un color.
Está siempre que me invade la sombra en
las cosas simples que animan la vida.


Se eleva con un Sahumerio, se ilumina
con la luz de una vela y se alegra con un 
¡ GRACIAS! Sé que estás conmigo.


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